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diariodecosas

MIRO

MIRO Empezó la temporada tan esperada de Joan Miró en el Centro Pompidou: La naissance du monde. La exposición es bastante didáctica. Abarca unos quince años de trabajo, los años que Miró pasó en París antes del franquismo.
El trabajo de curaduría es muy bueno y pone énfasis en la evolución conceptual de su pintura. Nos encontramos con un Miró que se aproxima de las corrientes pictóricas de su tiempo, cubismo, surrealismo, y que mantiene sin embargo una increíble independencia creativa. Esto es lo más curioso de todo. Es como si la reflexión teórica de los artistas de su época le sirviera sólo como punto de partida para desarrollar su propio punto de vista, singular en extremo.
Algo que recién he descubierto en esta visita de sus obras, es el humor que destila casi todo lo que hace, a pesar de que en sus entrevistas y escritos dice sufrir y sentirse frustrado por la insuficiencia comunicativa de la pintura.
Es curioso también que mientras su obra traduce seres y objetos de modo diáfano, uno recién se detenga a pensar en el minucioso trabajo previo, viendo los cuadernos de borrador que Miró había acumulado. Cada uno de sus cuadros está ahí, estudiado en detalle.
La sensación general y bastante reconfortante, al menos para mí, es la de haber pasado de lo tangible y reconocible, en cuadros como La Macía, a lo etéreo y puramente poético, como en Azul.

1 comentario

alexqk -

A tenor de la expresión en la cara de una chica que estaba a mi lado, mi propia expresión cuando me enfrenté a "pájaro sobrevolando el universo" debío de ser la de un auténtico gilipollas. Fue muy gracioso, reí a carcajada limpia en mitad del Reina Sofía.