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diariodecosas

Pequeños eventos que no interesan a nadie pero que me pudren la vida

6:35 am. vago recuerdo de un despertador al que callé de un golpe seguramente a las 5:30. Me acuerdo entonces que es domingo y que hay que ir a trabajar. En teoría debía haber salido hacía cinco minutos.
Salgo en medio de las tinieblas y con total sangre fría decido maquillarme sin prender la luz. Segundos valiosos que ya no puedo perder.
Afuera de la casa me percato que llueve y todavía tengo una caminata hasta la parada del bus directo. Así que me viene a la cabeza que ayer Mohamed, mi colega, llegó unos 10 minutos tarde, entonces decido esperar el bus que para sólo en la avenida Saint Marcel para encadenar con un tren. El maldito llega sólo 17 minutos después!! Si hubiera sacado el paraguas, llegaba ya a la estación del tren, tranquila y a pie.
Milagrosamente, llego al trabajo a las 7:08 am... No sé cómo pero lo he logrado. Y el día comienza, yo cayéndome de sueño y con una complicación monumental en las habitaciones del hotel.
La nueva recepcionista comienza el miércoles, hay que organizar todo para que no quiera huír su primer de trabajo. Tenemos sobreventas, pedidos especiales, clientes que joden. Y encima me he dopado con una dosis de café poco habitual que me mantiene temblando.
Como a media tarde, nos cae una résa inesperada. Tres personas rojas de furia apenas les menciono que no tengo su reservación aquí. Larga transacción con Myriam. Media hora más tarde, habilitamos una habitación y parecen contentos. Rusos. Es la época de las lenguas extrañas e intentamos comprendernos en una mezcla de inglés y mimo.
Sólo quedan 10 minutos para irme. Quince grados, la ciudad ya empieza a calentarse. Un tipo entra y quiere reservar pero no quita sus ojos de mi blusa. Yo tengo la chaqueta puesta, al final desiste. Mira su reloj y pregunta si puede invitarme una copa!!!!!!!!!!!!!!!! Horror!!!
Buena manera de rematar el día.
Decido volver a pie, a pesar de la garúa. Mi hermana acaba de llegar de España y vamos a echarnos a conversar. Como siempre tendra mil historias que contarme sobre lo que vio en el metro.
Siempre ve las cosas más raras en el metro.

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