estos meses han sido largos y fríos. ha estado bien eso de desconectarse. era necesario. ayer estuve en un encuentro en homenaje a Vallejo en paris IV. cinco poetas leyeron textos de Vallejo y algunos suyos. las lecturas fueron buenas, en particular la de Bernard Noel, un poeta francés que no conocía. me fui al final del intermedio.
anoche entro un ladrón a mi centro de trabajo, se llevó un montón de cosas. anoche también mi hermana envió un texto al portable para decirme que mi tío había fallecido. y hoy ando algo triste, aunque él andaba muy enfermo y esperábamos el desenlace.
He traducido este bonito relato de el diario Le Monde, escrito por Robert Belleret:
Esa mañana, he tenido la visión de mi vida! Philippe de Bourgoing, 83 años, alcalde (UMP) desde 1952 de Tracy (Calvados), un pueblo de 250 habitantes cercano a Arromanches, cuenta: Durante la Ocupación, los Alemanes habían requisado la mitad de nuestra granja - que llaman "el castillo", NDR - para albergar al Estado Mayor de la batería de Longues-sur-Mer. Al igual que los hombres válidos del pueblo, yo debía participar en trabajos de nivelación del muro del Atlántico. El 5 de junio al mediodía, el intérprete vino a decirnos que sería necesario trabajar hasta la noche, con el pretexto de que los funcionarios querían organizar una gran cena con un concierto para los soldados. Tras la fiesta, hacia la medianoche, los invitados se retiraron y volvió el silencio. Alrededor de una hora más tarde, fui despertado por un barullo de combate. Los funcionarios recuperaban sus casamatas en urgencia. Mucho después recién comprendí que eso había correspondido a las primeras caídas de paracaidistas sobre la región. Los cañoneos no pararon de aumentar. Se oía el ruido de los aviones, que parecían pasar cada vez más y más bajos, pero la situación era incomprensible. Por la madrugada, el muchacho va a ver las novedades. Con el guardabosques dimos una vuelta por el pueblo. No había ni muertos ni heridos. Tracy no había sido alcanzado. Entonces decidí subir al acantilado que domina Arromanches, pasando los campos minados, y, allí, debían ser las 8 y 30, descubrí de un momento a otro el mar negro de barcos de todas los tamaños. Eran innumerables, bajé a la granja a llevar la gran noticia...
Algunas horas más tarde, el primer tanque británico llegó delante del "castillo". Venía delante del 47e Real Marina Comando, que acababa de descargar a Asnelles. Tracy era liberado, la euforia era general, y los Alemanes se habían ido. El 6 de junio, al mediodía, se instalaba en el Bourgoing un equipo de ingenieros militares británicos que debían supervisar la construcción del famoso puerto artificial y pasar a convertirse en grandes amigos para sus anfitriones.
Bueno, aquí reproduzco los 20 primeros de la lista de LPs indispensables del Rock según los críticos de la famosa revista francesa Telerama. Esta lista fue publicada en homenaje a los 50 años del rock.
1. The Clash "London Calling" (1979) 2. The Velvet Underground "The Velvet Underground & Nico" (1967) 3. The Rolling Stones " Let it bleed" (1969) 4. Television "Marquee Moon" (1977) 5. Nock Drake " Fire leaves left" (1977) 6. The Beach Boys " Pet sounds" (1966) 7. Lou Reed "Berlin" (1973) 8. The Sex Pistols "Never mind the bollocks..." (1977) 9. Van Morrison "Astral weeks" (1968) 10. Patti Smith "Horses" (1975) 11. T. Rex "Electric warrior" (1972) 12. David Bowie "The Rise and Fall of Ziggi Stardust" (1972) 13. The Beatles "Revolver" (1966) 14. The modern lovers "The modern lovers" (1976) 15. Bob Dylan "Blonde on blonde" (1966) 16. Love "Forever changes" (1967) 17. The kinks "Village Green Preservation Society" (1968) 18. Prince "Sign O the times" (1987) 19. The Jimi Hendrix Experience "Electric Ladyland" (1968) 20. P.J. Harvey "To bring you my love" (1995)
Hay treinta más, pero la tendencia es la misma, lo mejor del rock se hizo en las décadas de los 60 y 70, en particular en esta última.
Creo que el efecto del viaje a Madrid ha sido contrario al que esperaba. Desde que nos acercábamos a París, en algún lugar de mi sueño, ya había algo de angustia. Esta ciudad es, como decía ayer una amiga, todo un desafío. Pero aquí estamos comenzando los días agradables. Y ya se fue una buena parte de la melancolía de estas semanas, supongo que es el "coup de printemps" del que se habla. Ahora que he decidido ponerme a trabajar he estado pensando comenzar mañana con una serie de notas sobre la biblioteca Pompidou. Una serie de diez días en la que estuve pensando ya. Aún no sé si se tratará de observaciones a una hora precisa o más bien, de elegir una incidencia. Veremos, en todo caso ya estará aquí esta mañana.
A veces tengo la impresión de que expresar el disgusto se ha ido convirtiendo en algo injustamente sancionado por una buena parte de la gente, que seguramente prefiere tener un día soleado y sin muchas paltas. Ayer chateaba con alguien del msg que me señaló la frecuencia con la que expresaba mi desgradado o mi odio hacia cosas y situaciones. Luego estuve haciendo cargo de conciencia y diciéndome que tal vez descargo malas vibras. Más tarde y con más calma, me repito que decir que uno odia esto o aquello no tiene porqué ser una marca de intolerancia, ni mucho menos de negatividad. Por qué no poder tener una clara opinión sobre las cosas? Es, por supuesto, mucho más simpático estar siempre sonriente y ver el mundo de buen color todos los días. Pero eso también puede ser acomodarse, conformarse, perder sentido crítico. No amar esto, detestar aquello es una forma de fortalecer el yo con todas las elecciones y renuncias que eso implica. Odiar el odio no es sino una frase idílica e inútil, creo, en el mundo de hoy, que exige tomar posición frente a miles de cosas. Recuerdo una crítica de cine, la película era un equivalente violento de Fight club, sangre y muertos gratuitosm donde el crítico construye su argumento en torno a la falacia de que en "este momento en que el mundo vive en una paz que hacía tiempo no existía en la tierra" o algo así, y su discurso cae inmediatamente en las aguas de la ingenuidad (un crítico puede ser todo salvo ingenuo, verdad?).
Al del msg le mentí diciendo que un filósofo desconocido definía al hombre según sus odios. Aunque sacada estrictamente de no sé donde, la idea me parece interesante. Por qué no afirmarse en la negación? Es tán fácil decir siempre sí.
hace dos años Vale, Wafik y yo fuimos a Marruecos. En Tánger pasamos un tiempo magnífico, fuimos de bares, estuvimos en la playa. Uno de los amigos más simpáticos y divertidos que encontramos, Ibrahim, ha muerto ayer parece. El último sábado en su carro, corriendo al borde de la playa, los cuatro riéndonos, fue uno de los mejores momentos.
ya terminan los días fríos en París y comienzan también las expulsiones de aquellos que no pudieron pagar sus alquileres. Ayer iba a casa de Bea y encontré en una de mis calles de recorrido habitual, un montículo de cosas, pedazos de madera, entre tanta vejez, una maleta de cartas, un maletín medio roto con facturas, documentos, un terno lleno de huecos.
Creo que al fin ha terminado la racha de días espantosos. Es que ya hemos tocado fondo con el suceso de hoy. A eso de las 9 de la mañana, empieza a sonar la alarma. Traté de apagarla pero hubo algo que la bloqueaba, así que los clientes del hotel empezaron a bajar asustados de sus habitaciones, algunos hasta en ropa de dormir. Los más frescos seguían pidiendo sus desayunos. No fue hasta que llegaron los bomberos y evacuaron el lugar, que descubrimos que cuando uno elige la mediocridad, ésta termina cayédonle encima. Y sí, aparentemente las instalaciones eléctricas estaban pésimas y hubo un fuerte cortocircuito. Una de las máquinas lavadoras quedó inservible. Pequeños descubrimientos anexos? Que la conexión estaba mal hecha, claro, no la había hecho el responsable de la empresa contratada, sino su aprendiz. Que cuando la conexión de la máquina saltó estaba lavando los efectos personales de una empleada. Que el personal nunca sabe dónde están los extinguidores (comenzando por quien les habla), no tiene la serenidad para encontrar las salidas y que así como hay quienes gritan y lloriquean, hay también aquellos a los que nada ni nadie puede alejar de su plato con croissants y su café humeante.
6:35 am. vago recuerdo de un despertador al que callé de un golpe seguramente a las 5:30. Me acuerdo entonces que es domingo y que hay que ir a trabajar. En teoría debía haber salido hacía cinco minutos. Salgo en medio de las tinieblas y con total sangre fría decido maquillarme sin prender la luz. Segundos valiosos que ya no puedo perder. Afuera de la casa me percato que llueve y todavía tengo una caminata hasta la parada del bus directo. Así que me viene a la cabeza que ayer Mohamed, mi colega, llegó unos 10 minutos tarde, entonces decido esperar el bus que para sólo en la avenida Saint Marcel para encadenar con un tren. El maldito llega sólo 17 minutos después!! Si hubiera sacado el paraguas, llegaba ya a la estación del tren, tranquila y a pie. Milagrosamente, llego al trabajo a las 7:08 am... No sé cómo pero lo he logrado. Y el día comienza, yo cayéndome de sueño y con una complicación monumental en las habitaciones del hotel. La nueva recepcionista comienza el miércoles, hay que organizar todo para que no quiera huír su primer de trabajo. Tenemos sobreventas, pedidos especiales, clientes que joden. Y encima me he dopado con una dosis de café poco habitual que me mantiene temblando. Como a media tarde, nos cae una résa inesperada. Tres personas rojas de furia apenas les menciono que no tengo su reservación aquí. Larga transacción con Myriam. Media hora más tarde, habilitamos una habitación y parecen contentos. Rusos. Es la época de las lenguas extrañas e intentamos comprendernos en una mezcla de inglés y mimo. Sólo quedan 10 minutos para irme. Quince grados, la ciudad ya empieza a calentarse. Un tipo entra y quiere reservar pero no quita sus ojos de mi blusa. Yo tengo la chaqueta puesta, al final desiste. Mira su reloj y pregunta si puede invitarme una copa!!!!!!!!!!!!!!!! Horror!!! Buena manera de rematar el día. Decido volver a pie, a pesar de la garúa. Mi hermana acaba de llegar de España y vamos a echarnos a conversar. Como siempre tendra mil historias que contarme sobre lo que vio en el metro. Siempre ve las cosas más raras en el metro.
La BNF está ubicada en uno de los edificios más modernos de París. La instalación de la Biblioteca François Mitterrand ha dinamizado una zona que seguramente presentaba escaso interés hace unos quince años. El caso es que además de ser tan lujosa como un teatro (alfombra roja por todos lados, sillas, mesas, lámparas y demás "design", personal elegante siempre vigilante, etc, etc), es también el monumento a la burocracia. Buscar un libro puede ser toda una aventura si no se ha leído el manual (incomprensible además) que uno recibe el día de la inscripción. Si se tiene suerte, los libros que uno necesita para trabajar están en la misma sala, porque si hay menos ventura, estarán en los altos, y habrá que subir y bajar escaleras para trasladarlos; de una sala a otra (si se tiene suerte y están en el mismo corredor) puede uno caminar durante 5 minutos. De un corredor a otro... mala suerte, si el libro que le interesa está en el otro corredor, no hay más remedio que recoger sus efectos personales y caminar unos 15 minutos al otro lado del conjunto arquitectónico. Para entrar a cada sala, habrá que introducir la tarjeta en el torniquete y para cada pausa, baño, teléfono o aire fresco, habrá que volverla a introducir... con la posibilidad de introducirla sólo dos veces al día. Si uno desea preguntar algo cuya complejidad excede la toma de datos y el pago... Pasará al salón de consulta donde tomará un ticket y esperará unos 20 minutos para que le expliquen exactamente lo mismo que uno ya sabe, y le redirigirán a la ventanilla donde habrá que explicar que ya estuvo donde le están volviendo a mandar y que sí, es aquí donde tengo que inscribirme. Si uno pregunta a los vigilantes por alguna de las salas, será parte del nuevo personal (siempre hay nuevo personal) porque dará una dudosa respuesta antes de ir a asegurarse con su colega... que responderá lo contrario. Inevitablemente uno hará una larga caminata (voy todos los días y la hago todos los días). Una vez instalado en la sala (mucho tiempo más tarde), uno intenta buscar un libro en el motor de búsqueda... misión imposible. Es casi surreal, el motor de búsqueda más estúpidamente complicado que haya visto. Hay una anécdota curiosa. Aparentemente los cuatro edificios en forma de libro estaban destinados a albergar los códices y libros valiosos de Francia, pero el arquitecto no había pensado en la luz, y esta luz los daña irremediablemente. Finalmente los famosos libros están guardados en otro edificio!!!
Uffff. Qué trabajo hay que pasar para culturizarse.
Esta es mi querida amiga Sarai que recibió una carta para volver a Cuba de inmediato. No pudimos ni despedirnos y seguramente hoy tomo el avión. Vistas las cosas (ella se había quedado en Francia para hacer su tesis sin permiso del gobierno de su país) cuando vuelva no tendrá trabajo en la universidad, donde era profesora de francés, y tendrá que ir a cortar caña. Eso ella ya lo sabía además.
La segunda vuelta de las elecciones en Francia ha dado cuenta de un saludable hábito que esta sociedad tiene, el de evitar dar todo el poder a un sólo partido político. Hoy los programas de televisión se extienden en análisis de todos los tipos y aparentemente la derecha ha perdido en las elecciones regionales (la derecha moderada y la extrema) por su labor increíblemente mediocre en la política interna. Tengo la impresión de que Europa se está cansando de los líderes liberales y ultraliberales. Las razones son distintas en cada país evidentemente, en Italia y Francia la protesta es contra las medidas económicas, en España contra la utilización demagógica del poder según se ha visto. Por lo pronto todos calientan sus motores para las elecciones presidenciales. Chirac se volverá a presentar? Casi seguro. Si no es presidente, va directo en prisión.
Acabo de volver de La Cigale (La Cigarra), una sala de conciertos en Montmartre que he visto por primera vez. El lugar es muy simpático, un pequeño teatro en dos pisos, decorado algo barroco, con los sillones rojos. Sencillo pero con un estilo. El concierto que fuimos a ver David, Olivier, Antoine y yo, fue el de un trío de jazz electrónico llamado EST, formado por un pianista, un contrabajista y un baterista, todos escandinavos. El concierto fue magnífico. Entraron los ESTEsbjörn Svensson Trio y el concierto comenzó con Elevation of love, pieza magnífica que ya David me había hecho oír durante toda la semana. Me impresionó el sentimentalismo, el calor de sus melodías a pesar de que lo usual en el jazz electronico es el virtuosismo técnico por encima de todo. Ya no recuerdo el orden de las otras piezas, en todo caso eran casi todas las de su último álbum. De más está decir que el concierto fue magnífico, uno de los mejores que haya visto además. Aquí una foto de ellos aunque no se vean tan bien (los flashes estaban prohibidos).