Blogia

diariodecosas

necrofilia

necrofilia

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

ayer en Montparnasse

 

 

 

suerte

suerte

Anoche un artículo sobre El hablador de Vargas Llosa leído a las dos de la mañana, me obligó a abrir los archivos ya medio empolvados de mi USB. Estuve escribiendo durante más de una hora algunas ideas algo desordenadas.

Después visité un blog, no recuerdo cuál  el de Gustavo Faverón. Era un post de respuesta a un crítico peruano, uno de esos que aman el efecto para abrirse campo y ponerse en la primera fila.

El post se refería a la sorpresa que había causado en su autor el rechazo masivo de la faceta política o ideológica de Vargas Llosa en el ambiente académico estadounidense. Sostenía, creo que con total pertinencia, que el escritor no podía estar desligado del autor ni de sus ideas. Que la ficción reflejaba necesariamente su percepción de la sociedad y finalmente de la vida.

Recordaba a algunos escritores que me gustan, Kureishi, Camus, Yourcenar.

La evaluación es por supuesto personal y tiene que ver con las convicciones profundas.

De esto hemos hablado mucho en los días pasados. Unos cuantos amigos, peruanos como yo, y otros franceses pasamos largos momentos discutiendo sobre el retiro de la ley del CPE, sobre las elecciones peruanas, sobre el giro hacia la izquierda de América Latina.

Es difícil posicionarse. Ni siquiera sé si es necesario. Un poeta que había conocido en Madrid defendía el compromiso y la defensa total de algo, de lo que fuera. Y yo me preguntaba, ¿y por qué tiene que ser con algo? Por qué hay que adherir a ciertas ideologías que no son totalmente satisfactorias, ¿por qué tomar necesariamente partido por lo que está allí, como un mal necesario? ¿Por qué no ser fiel sobre todo a sí mismo?

Y respecto a lo que pasa en estos días, es complicado defender completamente la protección del individuo por el Estado, cuando muchos de nosotros nos hemos probado día a día, porque no nos queda otro remedio, que es posible avanzar sin su ayuda, que eso nos hace más creativos, más fuertes, menos temerosos, que eso nos obliga a intentar ser mejores.

Es curioso ver que en mi trabajo, que pronto cerrará, hay gente que se ha contentado con calcular cuánto le dará el Estado por el paro. Esa idea, a algunos de nosotros, jamás se nos ha cruzado por la mente. Algunos tenemos ya otro puesto de trabajo esperando o la seguridad de encontrarlo. Pero al mismo tiempo...

¿De qué se trata entonces? ¿De defender ese avance de la sociedad que es el no tener que vivir exclusivamente para trabajar, el poder gozar más y más del tiempo libre? ¿De ponerse en una situación de seguridad precaria para no dejar de avanzar?

Como sigo pensando, eso es una cuestión de convicciones profundas. En mi caso, creo en el individuo y en sus múltiples capacidades, creo en la voluntad, creo en la resistencia, creo en el talento. No me gusta ver a la gente débil por voluntad propia, como no me gusta verme débil, no me gusta la dependencia. Todo lo que tengo, que es poco en lo material y algo más en lo virtual, me ha costado, como a muchos, energía, tiempo, ingenio, perseverancia.

Puede que haya muchos con poca suerte, como repiten algunas personas. Pero el concepto mismo de suerte me parece falaz. Creo que la "suerte" nos la buscamos todos los que queremos dar pequeños pasos adelante o hacia atrás, en donde nos toque. Basta con tener los ojos abiertos o no.

dias felices

dias felices

desde hace una semana el tiempo aqui es un encadenamiento de reuniones, de buenas conversaciones, de fiestas.

nada hay mejor que los buenos amigos.

compañía

Decidí dejar mi casa hace casi siete años.

Desde entonces me he ido acostumbrando a la soledad, sin por ello dejar de ver a los amigos, de buscar gente cuando llego a un lugar nuevo. Disfruto enormemente de los momentos sola. Rara vez se me hacen pesantes. En una ciudad como ésta hay siempre una buena película, un libro por terminar, un par de canciones que oír sentada en el salón, sin compañía.

Hace algunos años elegí trabajar los fines de semana y nunca, salvo al tener que curar alguna resaca, me molestó el pasar un domingo en el hotel, tranquila, cuando todo el personal ya se había ido, tomándome un café o simplemente mirando el boulevard Saint Michel.

Me encanta cuando a veces llego a casa y no hay luces, y las voy encendiendo al ritmo que me place. Me encanta tomarme un baño, ponerme un par de velitas, y saber que nadie va a tocar la puerta.

Me encanta prepararme la cena, sentarme frente a la computadora y leer los periódicos, con una copita de vino al lado.

Pero la compañía también puede ser maravillosa. Gabriela ha llegado hoy a París y cuento los minutos para llegar a casa y verla.

1m2 menos de algunas cosas.

1m2 menos de algunas cosas.

Y sin embargo cada día

... por cualquiera

... con cualquiera

Y todavía a veces


Soy un completo incompleto

un acorde incompleto menor y desafinado


...una película de cine sin final en el guión.

un completo incompleto

si me giro...

Romanzo Criminale

Romanzo Criminale

Peli que fui a ver anoche, tarde, cerca de casa.

Una banda de delicuentes ha tomado Roma. Son los años setenta. Las Brigadas Rojas entran en Roma. Secuestran y matan a Aldo Moro. Las imágenes de documental sacuden.

La película da una versión de este secuestro y asesinato que siguen siendo una incógnita.

El ritmo es trepidante. Las imágenes tienen un precioso tinte opaco, muy de la época. La historia de amor juvenil es algo naive, la otra mucho más verosímil y poderosa.

Roma aparece en otoño, todavía con sol. Sus calles de piedra recubiertas de una luz amarilla transportan al territorio del sueño. Sin embargo hay muertos y explosiones, arreglos de cuentas entre pequeños delincuentes. Hay vespas, tragos, rayas de coca.

Anna Mouglalis está sencillamente perfecta.

cuentas

cuentas

Ayer nuevamente nos encontramos algunos en el chat durante todo el día.

Desde aquí no podemos acceder a los videos ni a algunas páginas.

La gente que estaba en Perú nos iba diciendo cuál era el avance del conteo. Parece que Alan pasa a la segunda vuelta. La hija de Fujimori es la congresista más votada.

Increíble.

Es amnesia, reflejo condicionado, miseria. Eso es la miseria.

Mi próximo voto será viciado.

No podría votar por Humala porque es un tipo peligroso. El que muchos voten por él puede ser explicado. El resentimiento, la humillación, el racismo, el desprecio, todo eso tiene que explosionar por algún lado.

La voz de Humala es la de muchos que nunca han sido oídos. Aunque más que voz sea grito, y aunque más que ideas hayan piedras.

Lo de Alan es en cambio pura miseria. No hablo sólo de pobreza, porque el candidato de los pobres o de los excluidos es el otro. Lo de Alan es ceguera, es olvido conveniente, miseria mental. Es la triste radiografía de mi país.

A veces uno también se olvida. En algunos de los tantos mails que iban llegando, hubo uno que recordaba algunos detalles de la época de Alan. Algunos los viví también: las interminables colas a las cuatro de la mañana, el agua putrefacta saliendo de los caños, los precios subiendo de hora en hora, la gasolina más barata que una Coca Cola, la rapiña de políticos absolutamente ineptos que hoy siguen allí, intentando ser parlamentarios, el empobrecimiento palpable en mi casa día tras día.

Una muchacha decía: estamos entre la espada y la espada. Más bien creo que estamos entre el abismo y el abismo, y éste parece no tener fondo.

...

estamos todos en el chat.

estoy triste y decepcionada.

Todos lo estamos.

No es posible que Alan esté por pasar a la segunda vuelta.

pobre pais.

Voto y cebiche

Voto y cebiche

a las diez de la mañana nos encontramos en el lugar de votaciones.

en el metro ya habian algunos peruanos. podemos distinguirnos hasta con el olfato.

entramos en el edificio. un desorden total nos condujo al fin hasta las mesas que nos correspondian.

pasé la noche pensando si debia votar por Valentin o por Lourdes.

Valentin me parece un hombre decente, su plan de gobierno uno de los mas coherentes.

Lourdes es de la pura derecha, y no me interesa. Los otros dos son lo peor que le puede pasar al Peru.

Pero esta vez tenia ganas de pensar primero en mi, en que un dia tendré (y deseo en el corazon) volver, y en que haciéndolo me gustaria poder vivir de lo que amo, en un lugar donde la vida no sea una lucha constante para llenar la mesa.

Al final voté por Valentin. Sé que es un voto perdido. Es mi voz, aunque no se la oiga entre los griterios de los otros, entre las piedras de los unos.

Luego vinimos a casa. Preparamos un cebiche, hicimos pisco sour. Conversamos sobre Peru. Nos invadio la nostalgia.

Un dia quisiera volver. Ojala se pueda.

El espejo enterrado

El espejo enterrado

Casi he terminado de leer el libro de Fuentes. Se titula "El espejo enterrado".

Es un lúcido análisis de la historia española y de la latinoamericana. Algunas ideas me parecen más originales que otras. Algunas tienen que ver con el momento actual.

La pregunta que Fuentes quiere intentar responder es ¿por qué somos como somos?

A pesar de la increíble energía narrativa con la que este libro está escrito, hay un constante pesar en el lenguaje. La propia narración de Fuentes corrobora lo que éste afirma sobre el pueblo latinoamericano: que ha heredado la energía hispánica, pero que sufre aún por su desarrollo truncado. Cuando llegaron los conquistadores, este continente era demasiado joven, y conoció una muerte precoz, dice Fuentes. Imposible desligarse de ello. La sociedad latinoamericana y en particular el hombre del Ande guarda esta frustración como parte de su naturaleza. Y en esta lectura las ideas se van reflejando en el estilo, en casi cada palabra, como si Fuentes quisiera en cada frase, decir: qué lástima.

Es curioso.

Sin embargo nada tiene de triste. La entrada de España en América es la historia de hazañas imposibles pero verdaderas, de individuos excepcionales, de un coraje inimaginable; de gente determinada, moldeada a través de los siglos por el individualismo y el estoicismo, el amor por la ley y la irrefrenable curiosidad hacia el otro que, según Fuentes, eran la materia prima del espíritu español.

Y eso también somos los latinoamericanos, pero además somos proclives a reconocer signos y símbolos, estamos necesitados de guías, porque no hubo tiempo de conocer sociedades sin reyes, sin padres.

El gran error, dice Fuentes, está señalado por Sarmiento en su extraordinario Facundo. Sarmiento se preguntaba por qué no habían calado los modelos importados de Europa, tan perfectos, tan dignos de una civilización avanzada. Pues es eso, son modelos importados, no hubo tiempo de mirarnos un poco a nosotros mismos.

Al hablar de Bolívar y San Martín, uno quisiera imaginar qué hubiera sido si éste último no elegía el retiro. ¿Habría cambiado algo?

En fin, todo eso me lleva, claro, a las elecciones peruanas del domingo. Y la tenacidad con la que algunos pueblos trabajamos para hundirnos es sorprendente. Veremos qué pasa. Estas elecciones son cruciales para todos los peruanos. En cualquier caso no hay lugar para la indiferencia.

 

 

--> Esta foto la pongo por pura nostalgia, es el "Viva el Perú", un cerro de Cusco que uno ve cuando baja por la avenida Sol.

viaje

viaje

estaba pensando en el viaje.

estaba también leyendo sobre ese otro viaje, el que Carlos Fuentes cuenta en su Espejo enterrado.

mi hexagrama en el I-ching es "el viajero"

arriba el fuego, abajo la montaña

"el viajero no tiene ciudad fija, la ruta es su hogar"

"las prisiones deben acoger a la gente sólo de paso, como huéspedes. no deben convertirse para los humanos en moradas permanentes"

una vez le pregunté a un antiguo ser amado: ¿cómo te gustaría verte dentro de diez años?

respondió que le gustaría verse yendo.

Opalo

Opalo

Este fin de semana escapamos los tres de aquí, de nuestros montones de problemas.

Nos extraviamos durante dos horas en el puto periférico de Paris. Un hombre al fin nos guió hasta la salida que nos arrancaría, al fin, de esta especie de arena movediza. Corrimos durante tres horas intentando alcanzar a Michelle, su amiga, que volvía a Londres a las dos y cuarentaicinco.

Llegamos a la estación de Calais, y avistamos al bus de ingleses que esperaba que llegáramos.

Tomamos una cerveza acompañándoles en sus compras antes de tomar el ferry.

Luego vagabundeamos por ciudades pequeñitas y heladas, por la Costa de ópalo riéndonos de la idea de salir a la costa mas fría de Francia.

El sábado por la noche llegamos a Boulogne sur mer. Por un instante me dije que si tuviera que dejar la arena movediza me iría allí. Viviría en la ciudad amurallada. Daría largos paseos por la playa.

Dormimos los tres muy pegados para no helarnos. En algún momento Cristina empezó a frotar sus dientes haciendo un ruido extraño y me quedé despierta viendo el amanecer.

 

Estábamos los tres tan lejos de casa. ¿Cómo nos encontramos?

Tuve suerte. Cuando abandoné el lugar donde vivía con d., llegué un día a Brunoy donde ellos compartían casa con otros estudiantes. Cris no estaba, y Angel esa noche se quedó escuchándome hasta que llegara el día.

Desde entonces les observo. Me da envidia ver cómo se quieren.


asuntos triviales

asuntos triviales

cada día que salgo del trabajo me repito que no hemos nacido para hacerlo todo. cuando me equivoco en tonterías, cuando hay momentos en los que asuntos triviales cobran excesiva importancia, cuando no sale el sol en algún punto del cerebro repito eso.

hace dos días una puerta se ha abierto. y estoy bastante sorprendida de los giros que pueden tomar las cosas, de los hilos que puede hacer cruzar el destino, a pesar de todo. unas cuantas frases me han devuelto algo de la poca confianza que tenía en esto, en la mano sobre el papel, en los dedos sobre el teclado, en las páginas y páginas que uno va llenando.

gracias a alguien que he visto tan poco pero que me escribe largamente, creo estar cada vez más convencida de que hay cientos de cosas para las que no he nacido pero que para esto tal vez sí.

y las cosas, sí, siguen la ley de la gravedad, hay asuntos triviales en los que uno insiste porque uno es acción, porque no puede parar ese motor, no puede desenchufar a la imaginación. y hay cosas que son pura imaginación, pero van tomando el sitio que les corresponde aunque ello a veces tarde.

hablo con Vale que ya ha salido del hospital. cuando lo hago debo someterme a la razón pues ella es lúcida y sólo cree en las historias mágicas que pueden realizarse, cambia de país por algo más que luces de colores, sabe cuándo un pensamiento es útil y cuándo hay que simplemente eliminarlo.

puta vida en común

puta vida en común

La vida en común a diario es una suerte. El no lanzarse platos cada noche ya lo es, y platos volando sí que los he visto.

Celina llamó ayer mientras estábamos tomando una cerveza cerca de Saint Germain y nos sentamos a hablar. En un momento mencionó el hecho de dejar de percibir la realidad cuando se está muy cerca. Habló de lo peligroso de hacer evaluaciones con la nariz pegada al espejo.

Es lo que tiene la vida en común. Uno está demasiado cerca. Uno pide sobresaltos, convertir las horas en momentos trascendentes. La suma de actos cotidianos es poco. Los buenos días, el desayuno frente a frente, el irse caminando juntos al metro, llenar el lavavajillas, qué mierda dice uno, para esto vine, por esto dejé x, y, z.

No sé cuánto pueda enseñar la experiencia. Ahora me digo que cuando vuelva a sucederme apreciaré cada roce de la mano que se deslice por mi cuello mientras esté pegada al teclado, y oiré menos los ruidos del otro al dormir, entraré con más frecuencia en la cocina, intentaré mirar todo con una cierta perspectiva, haré respetar más mis opiniones, los asuntos esos que uno olvida porque se siente débil, poco preparado. Cada persona que encuentre será ideal para ese instante, sí, y nunca podré estar mejor acompañada.

seis tequilas

seis tequilas

quiero ir a un lugar que tenga mar, aunque sea por unas horas.
la pasión es una ruina.
 
a veces me da envidia la gente que mide tan bien lo que hace, lo que dice, lo que siente y que luego puede envanecerse de ello. la gente que puede hacer gala de lucidez, de autocontrol, la que puede dar el portazo y no voltear.
(eso me recuerda que cuando dejaba madrid volteé pero quienes me despedían no lo vieron.)

a veces se me olvida que soy sana, buena, esas cosas. a veces quisiera emborracharme, acostarme con algún tipo, buscarme líos y dejar de ser sensata y responsable. me quitaría la culpabilidad, el peso de los principios.
 
a veces quisiera tener a mi madre acariciándome la cabeza, hacer rewind y nunca jamás haberme ido de mi casa, vivir como hace muchos años, despreocupada y relativamente contenta.
al haber elegido esta vía, uno sabe que en cada lugar donde se encuentre habrá que construirlo todo. pero más grave aún, tendrá que preguntarse quién es y qué quiere.

piernas largas

Tengo las piernas largas.

Se supone que podrían alejarme de aquí. Hablo del terreno de las cosas que tardan en irse.

Podrían también atraer más problemas. Atraer problemas es algo sencillo, sólo hace falta desnudarlas un poco, cruzarlas otro tanto.

Pero no quiero más problemas.

Esta noche no he logrado cerrar los párpados consecuentemente. Hace dos minutos que acabo de colgar el teléfono. Necesitaba oír precisamente esa voz. A las cuatro y diez de la madrugada le pido a la voz que me repita una vez más el por qué no. Por qué no ha funcionado eso en lo que tenía puesta toda mi energía. Por qué no he podido aceptar todas aquellas reglas. Por qué no es esta vez, que era cuando más tenía ganas. Le pido que repita eso que ha dicho tantas veces. Le pido que convenza, que no deje duda.

Y repite: porque no es el tiempo, porque no eras tú, porque no había espacio para ti, porque había muchos años que se hacían sentir en cada acto, porque tu corazón no estaba ahí y se veía, porque era la historia de uno y no de dos, porque te quitaban la luz, porque esa historia era una moneda lanzada al aire que al caer decide no inclinarse ni por cara ni por cruz.

 

chicas latinas

Hace tiempo que no tenía contacto con tantas mujeres juntas, ni con tantas latinas. Este retorno a París ha significado de algún modo la vuelta al mundo femenino.

Da gusto hablar su propia lengua y da más gusto aún reírse de las mismas cosas, porque el humor es en lo que más cuesta coincidir por aquí.

Esta tarde Cris y yo hemos ido al cine. Hemos elegido una peli cualquiera y ha sido la cagada, una porquería de peli. Una pseudo comedia francesa lamentable. Personajes antipáticos, historia completamente tirada de los pelos. Digo el título para que nadie pierda el tiempo como yo, idiota, que quise rentabilizar mis 6.80 euros viendo cómo la peli se desintegraba: "Essaye-moi". De las peores cosas que he visto.

Y esto para volver a la idea del humor, y del que los franceses no saben reírse de sí mismos, cosa que los anglosajones hacen muy bien. El humor francés recurre con frecuencia al absurdo, al crash, pum, pam y a lo insólito burlesco. No sé, se me hace falso. Una prueba de que estos son expertos en melancolía, eso sí les sale bien.

Así que hoy hay noche de chicas en casa. Hemos comprado alcohol, hemos preparado algo de comer y sacado las faldas más cortas. Hasta mañana Wink

"Partir" de Tahar Ben Jelloun

"Partir" de Tahar Ben Jelloun

Por fin terminé esta novela que acaba de salir en Francia.

El autor me era desconocido, sin embargo ha ganado el Goncourt el 87 por su novela "La Nuit sacrée".

Apunto algunas observaciones sobre su novela:

- La frustración conduce a la inmigración. La inmigración no aparece como algo natural. En esta novela hay dos tipos de inmigrantes. Los inmigrantes voluntarios son siempre los europeos, llámense españoles o franceses. Cuando estos inmigrantes llegan a Tánger, siempre lo hacen para huir de las normas sociales o del Estado (para fornicar, drogarse, pagar por sexo, hacer contrabando, huir de Franco). 

El otro inmigrante es involuntario y es sistemáticamente africano. No parece existir el libre deseo de conocer al otro. Nunca va a Europa por otra cosa que la economía. El encuentro no se produce entonces a través de la "filia", sino a pesar de una leve "fobia". El inmigrante está en la incapacidad de conseguir la felicidad, pues el principio de actuar contra su agrado es la norma.

- Percepción sesgada de las cosas. Manejo algo maniqueo de las situaciones.

- El inmigrante nunca logra integrarse. Todos los personajes principales son marginales. Quienes toman contacto con ellos lo son también. Azel es amante de un hombre rico. Kenza es bailarina en un resturante (no ejerce como enfermera), Miguel es homosexual y ha sido a su vez amante de un inglés poderoso.

- El inmigrante vive rodeado de sufrimiento: administrativo (sin papeles, o dependiente de la buena voluntad del gobierno), físico (la enfermedad golpea a todos los personajes principales) y moral (permanente para todos).

- La inmigración aparece entonces como algo puramente negativo. El autor no presenta en esta novela un solo caso de inmigración exitosa, y la de Miguel lo es al precio de grandes sufrimientos morales. Un fuerte sentimiento de culpa se deja sentir en cada uno de los personajes, como si éstos debieran ser como el resto pero al no lograr hacerlo incurrieran en falta. Inmigrar aparece aquí como una transgresión a la naturaleza.

- El sufrimiento es una constante. Este mundo es un lugar donde la felicidad no es natural, y sólo se consigue habiendo pagado un precio.

- La sexualidad como vía de liberación y al mismo tiempo de la esclavitud. Azel es así el gigoló, y esclavo sexual de Miguel, y para su hermana Kenza, los únicos momentos felices son los encuentros sexuales con Nazim.

- La gran presión social a la que son sometidos los personajes por su entorno originario, las expectativas familiares, sociales, los compromisos adquiridos, la necesidad de retribuir a los seres queridos hace que el lugar de nacimiento sea una suerte de cárcel. Sin embargo, curiosamente, el exilio no es vivido como libertario, o si lo es, sólo parcialmente (en los personajes femeninos).

- Alejarse es para Ben Jelloun como una enfermedad. Una sola es la vía de salvación: el retorno. Sólo de este modo los personajes podrán recuperase a sí mismos. Pero el retorno, en el último capítulo, es curiosamente también la muerte.

En suma, esta novela me ha gustado sólo parcialmente. El excesivo lirismo del último capítulo le hace perder pie por completo. La resolución de los conflictos es algo forzada, una sola parece realmente interesante, la de Azel. Como había dicho antes, ésta es una novela de denuncia o de llamado a la compasión, motivación legítima pero demasiado evidente en su propósito. 

raíces

raíces

cada mediodía, cuando estoy en el trabajo, nos reunimos todos y vamos a almorzar a algún restaurante simpático de los que hay por aquí. casi siempre somos cinco, sophie, antoine, stéphane, alguno de los ingenieros y yo. me gusta oírles hablar de sus problemas y temores por la fusión. esta pequeña empresa ha tenido éxito los años precedentes y un gigante norteamericano (gigante comparado a ella) acaba de comprarla. así que hablan de las dificultades culturales para adaptarse al método de trabajo estadounidense y comentan los propósitos, chocantes pero seguramente sinceros, de un jefe que les dice: ustedes me cuestan demasiado para lo que hacen. pero todo ello siempre en un clima jovial, desenfadado.

sophie ha estudiado literatura como yo, también ha sido actriz de teatro, ha vivido en argentina, stéphane no sé lo que ha hecho antes pero tiene una gran cultura y es encantador y elegante, conoce bien el perú. antoine ha estudiado comercio, es algo tímido y tiene una colección de jeans bastante bonita.

este trabajo me gustó desde el primer instante y me salvó de la tortura de estar en aquel hotel donde uno trabajaba como burro, volvía a la casa a dormir solamente para luego levantarme y hacer lo mismo al día siguiente. estoy cerca de la universidad y a veces, como ayer, puedo darme una vuelta por la biblioteca y llevarme algún libro a la casa.

ayer encontré uno de carlos fuentes y decidí llevármelo en el acto.

suelo leer varios libros a la vez, es una cuestión bastante desordenada, pero me aburro con facilidad y creo que el hecho de hacer esos tipos de salto también abre las posibilidades de lectura, uno asocia ideas, una frase te lleva por un camino, otra por otro, y así. en estos días había ido avanzando con el de Ben Jelloun, una historia de inmigrantes de marruecos en españa. la historia fue bastante emocionante al inicio, la prosa económica y la mirada distinta. al avanzar creo que se notan un poco las costuras, se va notando también por dónde nos quiere llevar. algo mecánico el asunto. no me gusta que el escritor crea ser mi lazarillo, me gusta que construya un mundo y punto, yo iré por donde me convenga. sin embargo hay temas interesantes, el de la inmigración reciente por ejemplo, el del choque cultural entre esas dos realidades tan cercanas y tan alérgica la una de la otra. una españa que rechaza su lado moro en las caras de esos que llegan como pueden a través del mar. y los del frente, soñando con marbella. casándose con cualquiera para poder trabajar o para no tener que hacerlo. puta vida.

no recuerdo el título del libro de Fuentes pero ha sido escrito en inglés y destinado a la BBC. trata del encuentro entre españa y américa hace más de quinientos años. en el primer capítulo escribe sobre las raíces españolas, pero para hablar de ellas recurre al mayor lugar común del simbolismo español: el toro. pero claro, Carlos Fuentes es un maestro y lo hace de la manera más inesperada y exquisita. escribe sobre chipre, sobre los dioses, sobre hércules atravesando el estrecho para llevar los toros de un continente al otro, escribe sobre el minotauro, sobre la misa, sobre el primer lugar de encuentro: la plaza de toros, sobre el arte y los toros, la religión y los toros.

me digo que todo esto tiene que ver con el olvido, que tal vez una mirada responsable hacia el futuro tiene que pasar por el conocimiento de la historia, por la contextualización de lo que se piensa, de lo que se opina. algunos españoles que conozco detestan la corrida por ejemplo, están en contra del toreo y le tienen rechazo a la figura del toro, supongo que tiene que ver con franco y con cierto nacionalismo. otras son las razones de Fuentes, se sustentan en algo más antiguo, la lectura es menos anecdótica. pienso en esto por lo de las raíces, porque a veces nos olvidamos de quienes somos, del cóctel de colores que nos constituye. preferimos la anécdota, qué pereza nos da el mirar un poco más atrás, el cambiar la perspectiva inmediata pour una más exigente, más completa.

bueno, ya me voy a almorzar con este grupo donde somos judíos, peruanos, bretones, italianos. vamos a comer en un japonés.

escribir

escribir

Hoy me he puesto a trabajar en una valoración de lectura que aún no había comenzado.

A veces leo para una escuela de escritura. Luego redacto un informe de al menos diez páginas y me pagan por eso.

Las novelas que uno lee son por lo general bastante imperfectas, pero llenas de valiosa información.

Es común encontrar en ellas una alta dosis de aventura, largos recuentos de lugares y de cosas, mitad catarsis, mitad esfuerzo por desligarse de lo biográfico.

Algunos escriben con las tripas, por lo general son las novelas más desgarradas, incluyen arreglos de cuentas, hay poca destreza en el manejo de las emociones, los personajes son más radicales, poco queda para puntos medios. Estas son las que ganan o pierden por K.O.

Las otras, donde el cerebro ha sido el órgano maestro, suelen ser correctas sin más, y con frecuencia cuentan historias mágicas, donde el destino de la humanidad depende de un objeto precioso. La semana pasada leí una que podía haberse publicado en el acto. Era un perfecto relato de aventuras manejado con soprendente destreza. me preguntaba qué decirle, qué poner en el informe para abultarlo un poco. Me siento algo culpable cuando no llego a los diez folios, después de todo esto es un negocio y la gente paga para leer bastante sobre lo que ha escrito. Qué decir entonces, tu novela está bien, puedes mandarla a una editorial que venda mucho, Planeta por ejemplo? Sí, pero eso en diez páginas, qué aburrido es.

Decidí recordarle entonces algunas de las razones que hacen de una novela, literatura. pero creo que más que recordarle era decírmelo a mí misma, y se trataba además de un punto de vista arbitrario, el mío. Le dije que había que tener huevos (o cojones) y que había que elegir. O escribir como se debe, sujeto, verbo y predicado y sus múltiples variantes, o vaciar completamente la maleta y hacer que las meninges duelan un poco, y tal vez también el corazón.

Bueno, algo de eso le dije, pero con menos palabras brutales, y llenado el mínimo de las líneas que necesito para estar tranquila.

Unos días después, la amiga que me da ese trabajo incluye en un mail una carta del autor, que calculo joven pero no tanto, pidiendo precisiones. Y una frase suya tan linda me hace pensar en lo que puede implicar para cualquier persona que pase una hora de su día sentada frente a una computadora escribiendo sin objetivos precisos, sólo el de crear algo que pueda ser medianamente verosímil. Quitarse la chaqueta y colgarla en el respaldo de la silla, aislarse de la mujer, de los hijos, dejar un rato las noticias, aguantarse el hambre o acercarse un plato al teclado (menos probable) y ponerse a soñar para salir un poco de la calle en fin de invierno, de los proyectos en el trabajo, de la madre enferma, de la hipoteca del piso para escribirse un poco en un lugar distinto que bien puede parecerse al suyo con gente como la que ve todos los días o ser radicalmente distinto.

Me dice: "pero esto te lo comentaré personalmente". El no sabe que estoy en París y que éste es sólo uno de los trabajos que me dan de comer, que nunca vamos a discutir sobre su novela porque a mí me llega sin nombre ni dirección email y que la he borrado de mi laptop porque ya está vieja y va muy lento, y la información que no me es necesaria va directamente al basurero.

Lo que a él le queda, claro, es la sensación de haber abierto su jardín secreto, un poco de su alma a alguien a quien no puede no conocer en persona, porque eso no tendría ninguna lógica, porque sería demasiado triste solamente recibir una valoración de lo que le ha tomado meses o años de trabajo, sin argumentar, sin justificar, sin reírse un poco de lo que ha sido capaz de crear, sin poder preguntar a alguien de carne y hueso, te ha gustado?