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diariodecosas

no sé qué me pasa hoy día.

tengo ganas de hacer algo pero sigo pegada a la cama intentando mantener el enchufe de mi compu lo más tenso posible para que no pase al modo batería. para que no se apague intempestivamente, como mi ánimo.

no me he olvidado de bajar a comprar la leche ni el jugo de naranja. no he olvidado de meter la ropa en la lavadora, pero me he olvidado que hoy tenía un curso de español. la estudiante a quien enseño me gusta porque está siempre contenta. y el curso es una de las cosas agradables que espero todas las semanas. no sé qué me pasó hoy.

olvidar. el gato que tenemos ahora lleva una campana. es una campana blanca que restringe su campo visual y que hace que olvide una pequeña operación que le ha dejado zurcida la panza. es una campana blanca, translúcida, los colores de todo aquello que no puede ver hacen que tenga que volverse una y otra vez, y que se dé algunos golpes contra los muebles.

una campana translúcida, la que me pongo de nueve a cinco, la que me cubre en la fila del cine, en la barra de un bar, en la mesa de la biblioteca, en la puerta de mi casa. los colores que me obligan a dar saltos, a la derecha alguien que me habla, a la izquierda una revista, un libro apasionante. en esos instantes en los que el campo visual se aleja por completo de lo que tienes delante, zas, la pata de una silla, pum, una caja de cartón.

sigo sentada en mi cama, lidiando con el cable. creo saber lo que me pasa. estoy esperando una llamada. una que va a sonar a las nueve y que no voy a contestar.

elecciones peruanas

elecciones peruanas

Este es un artículo publicado en El Comercio para todos aquellos que no hayamos decidido nuestro voto.

La tragedia de elegir

Gobierno y ciudadanía.

Entre la elección de nuestras parejas amorosas y la elección de nuestros gobernantes, parece haber en el Perú una ecuación que sería interesante resolver. El cineasta Arturo Ripstein solía decir que Profundo Carmesí era la historia de un calvo y una gorda. Así resumía el célebre director mexicano el argumento de una de sus películas más sórdidas y tremebundas, en las que campeaban el crimen y la pasión, entre otros temas de mayor importancia. Era su respuesta en clave de humor para desarmar discusiones bizantinas sobre los horrores que narraba en sus filmes y que le pedían que "explicara". A su paso por Lima, en una entrevista aparecida precisamente en El Comercio, el realizador afirmó lo siguiente, "Los mexicanos hacemos cine como revancha".

Mi querida hermana Delba, por su parte, sintetizaba aun mejor que Ripstein el tema de la frecuente mala elección de nuestras parejas amorosas, con la siguiente pregunta: "¿Por qué siempre una talla menos?". Interrogante que, en la arena política, nos concierne a todos los peruanos cuando de elegir se trata, no solo a nuestras parejas, sino a nuestros gobernantes. ¿Será que los peruanos elegimos como revancha? ¿Por qué siempre una talla menos?

Si en cuestiones de amor esto tiene grandes implicancias, habría que encontrar un link en la relación de amor-odio con nuestros gobernantes, a quienes les exigimos cosas que sabemos que no pueden cumplir. O será tal vez que no conocemos los mecanismos -o estos no son suficientemente accesibles a la mayoría de la población- para expresar y demandar nuestros derechos y ejercer nuestros deberes. En esta, que parecería ser una hipótesis trillada, podría estar la clave de algunos de nuestros males endémicos: no sabemos ser ciudadanos. Porque si en algo nos hemos especializado los peruanos es en el arte de criticar, como lo opuesto a pensar, reflexionar, analizar y proponer, lo cual contribuiría a generar corrientes de opinión y formas de participación. Esa sería una actitud proactiva y nos impediría simplificar la historia de nuestros procesos electorales, como si no existieran mecanismos de cambio y de reforma. Dos palabras que amenazan convertirse en letra muerta, porque solo cobran bríos durante las campañas. Y es que "el cambio" no es un milagro que lloverá del cielo y de las promesas, sino un trabajo colectivo de largo aliento llevado a cabo por una comunidad de personas dispuestas a creer en él. Porque el destino trágico que señalaban los griegos no tenía un final feliz

¿A qué género pertenecerían las elecciones presidenciales 2006? A un sainete a ritmo de raeggetón, sobre cómo la acción de elegir se convierte en un dilema. El manual del perfecto peruano, de editarse, definitivamente incluiría una sección sobre nuestras dificultades en ese terreno movedizo, que podrían hacer las delicias de cualquier dramaturgo o psicoanalista. La disyuntiva de por quién votar o por quién no, se convierte en un verdadero melodrama de café. Así como somos ejemplares para ciertas cosas, y contamos con peruanos y peruanas ilustres en nuestra historia pasada y presente, entre nuestros puntos más bajos, esos en los cuales "no damos la talla", somos acomplejados y sinuosos, paranoicos, resentidos e inseguros. Cuando llegamos a ese lugar en el que nos toca decidir nuestro destino, encontramos que nos hemos quedado en la infancia o en la adolescencia, esperando que algo o alguien decida por nosotros cuál es el mal menor.

¿Se trata de una cuestión de baja autoestima nacional? Habría que preguntarle a los analistas. Pero si no encontramos a nuestros candidatos y candidatas aptos para dirigir el país, ¿nos sentiremos bien representados y orgullosos? "Para mí está claro que cambiamos la historia todos los días. Y ese cambio dignifica al ser humano", ha señalado recientemente el periodista colombiano Javier Darío Restrepo refiriéndose a la ética. Por ello, si en las próximas elecciones no hacemos un voto digno, estaremos votando contra nosotros mismos. Un voto resignado que no sé si tiene absolución, igual que la pareja de la gorda y el calvo de la película de Ripstein.

Marcela Robles

...

estoy sacando cuentas y hace ya casi un año tomé una cadena de decisiones que me llevaron a una renuncia constante a mí misma.

es extraño, nadie me obligaba, la decisión era exclusivamente mía. había una palabra persuasiva, siempre la hay en estos casos, y una serie de promesas, una serie de expectativas. tal vez se trataba de un momento en el que necesitaba explorar los extremos de mí misma. tal vez se trataba de pensar que una reconstrucción total sólo es posible cuando se echa abajo lo que queda de la casa, incluso la porción de muro que queda.

la experiencia duró más de lo que debería y di mucho más de lo que la situación merecía. es una constatación difícil y diaria, a veces pasa por la palabra, por la conversación con amigos, por la revisión de viejas cartas, a veces por recuerdos que no puedo borrar de mi cabeza a pesar de la buena voluntad que pongo en convertir la arena en oro.

cuando estamos en situaciones de crisis algunos solemos ser crueles, esta vez yo no lo fui, otras veces me ha tocado. aunque fui acusada de no poseer ninguna sabiduría, creo que una pizca sí la tuve para no ser lo todo lo ácida que puedo conmigo y con los otros, razones no hubieran faltado.

en un sentido, y el único que me interesaba, esto fue un encuentro con cantidades de cosas dejadas voluntariamente atrás, allá en Perú. el sentimiento de una discreta misoginia entre algunas personas que frecuentaba por ejemplo, la necesaria primacía masculina en la pareja, la obligación de la obediencia en favor de la calma cotidiana, la necesidad que algunos tienen de propalar sus múltiples virtudes. todo recubierto de encanto, de frecuentes emociones, de vida social frenética. un pedazo de limón envuelto en almíbar.

lo sorpresivo llegó por otro lado, en una gran fe en lo que amo: la literatura, en la apuesta absoluta por la lengua española, en el desarrollo de mi intuición respecto a la gente y a las cosas, en una capacidad de dar que no creía tener, y tal vez, el día de mi partida, en una voz completamente inesperada diciéndome que su casa sería siempre la mía.

el resto, las cosas que imaginé y que nunca llegaron, o las que lo hicieron pero del modo en que menos quería, ahí están, no resisten las evaluaciones.

...

Vuelvo de la manifestación y la estación de Chatelêt está llena de gente. La línea 11 está cortada y caminamos buscando otra manera de volver a nuestras casas. Los corredores llenos de gente me recuerdan a Cusco y los días de fiesta.

Por los altoparlantes se suele oír: "por causa de un accidente grave de un viajero, la línea está cortada", hoy el hombre que habla parece tenso, seguramente tiene gente pidiendo explicaciones, pues dice finalmente: "por causa de un suicidio en la estación Goncourt, la línea está cortada y va a estarlo durante mucho tiempo, les aconsejo cambiar de ruta".

La noticia suena brutal y me siento algo perturbada. Por un instante pienso no en el suicida, sino en quienes esperan con él, tranquilamente, la llegada de su tren, en la impresión que debe causar una decisión tan tremenda. En la constatación de que es algo real, de que puede pasar a tu lado, y pasarle a aquél o aquella que tiene pantalones negros, falda corta, camisa larga, cabellos rubios, mirada tranquila...

vila matas

Elige tu mejor aspecto que la noche está nublada te dirás acodado al balcón preferido y busca las palabras que han de llevarte al silencio pues llegó la hora de mirar de frente la vida cuando ya no te queda vida y tan sólo dispones de esta noche para decirte algún día yo era joven...

aquí

aquí

ha nacido Moritz.

mi madre ha llamado anoche para decirme que después de cenar iban a internar a Vale en el hospital. esta mañana a las nueve era la intervención. a esa hora yo llegaba al trabajo. he mandado un sms para saber qué había sucedido. a eso de las once, günther me ha mandado un mensaje, diciendo que el niño ya estaba aquí, y que era el más bello.

soy su madrina, Vale me ha pedido que le haga un solo regalo, ningún otro: que le hable en francés.

esta tarde, saliendo del trabajo, me he fijado por primera vez que en la puerta verde que atravieso antes de llegar, hay una tienda de juguetes. una gran cantidad de mujeres embarazadas da vueltas por el Barrio latino, otra tanta cantidad de cochecitos rueda cerca del Panthéon, del jardín de Luxemburgo. terminado mi paseo, entro al metro y una mujer que necesita ayuda me extiende una bolsa decorada con conejos mientras ella baja el carrito con el niño dentro.

habrá que irse acostumbrando.

n.

estoy en este instante reconstruyéndote en un espacio nuevo que ya no es mi cabeza.

Te proyectas frente a mis ojos como un holograma y estoy dibujando tus partes vitales.

Hoy volvía de la biblioteca en el metro y un hombre se había vestido como tú, tenía tu bufanda de colores y tu chaqueta de pana marrón así que me acerqué despacio y toqué su manga sin que se diera cuenta durante toda una parada hasta que se abrieran las puertas.

Algunos miércoles casi podría correr sin parar hasta llegar a La Cruzada a las ocho.

Brokeback mountain

He llegado y me he sentado a descargar la banda sonora de esta película. Sublime.

Hace ya buen tiempo que he dejado de ir al cine con la frecuencia casi diaria de los años anteriores y el ver películas ha recuperado el encanto de lo especial, del pequeño premio que se da uno de cuando en cuando. Así que ahora sólo veo lo que realmente me interesa. Brokeback Mountain ha encantado u horrorizado a mis amigos. Indispensable verla entonces.

Y más allá de todo lo que ya he leído sobre esta película, hay algo que atrae particularmente mi atención. Esta historia presenta, además de muchas cosas, y a través de dos personajes perfectamente construidos, dos maneras de enfrentar el futuro, de asumir lo que se es, dos maneras de amar.

Ambos personajes se sitúan no lejos del punto de partida y a partir de un evento clave desenrollan el ovillo de sus vidas. No mucho ha sucedido antes de su encuentro ya que la historia cubre la totalidad de sus vidas. Pienso en la infancia y en lo fundamental que es esta etapa para el hombre. Creo que la infancia lo es todo, o al menos condiciona todo el resto. La infancia es irremediable. Lo que nos haya tocado vivir en ese lapso determinará no sólo las decisiones futuras, sino la percepción de lo que es ajeno a nuestra voluntad y nos sobreviene. Poco se sabe de su infancia, pero se intuye por el efecto que tiene en casi todas sus acciones.

Ennis Del Mar es seco, duro, con los pies en la tierra, poco dado a la efusividad y ninguna capacidad de soñar. Jake es afectuoso, dicharachero, impulsivo, es la acción.

Del mismo modo, se desarrollan sus caminos. Uno es pastor, el otro está en el rodeo. Uno vive con dificultades, el otro se hace rico rápidamente. Uno lleva su sexualidad cargado de culpa, el otro parece aceptar su naturaleza con mejor talante. Uno mide lo que da, el otro da simplemente. Uno es sobrio, austero, el otro insatisfecho y exigente. Uno renuncia de algún modo a sí mismo, se castiga, se auto condena a la soledad, el otro se vive plenamente,continúa su búsqueda, encuentra lo que no espera.

Este contrapunto maravilloso sólo es posible con un guión perfecto.

En casa

En casa

Domingo, tranquilo, budista.

Conversación con Gabriela, que me cuenta algo triste.

Luego domingo en casa, con gente en la cocina y yo feliz en el cuarto, oyéndoles reirse. He empezado a leer algo de Vila Matas y he quedado subyugada. He empezado también a leer "Partir" de Tahar Ben Jelloun, una delicia. Comienza así:

"En Tánger, en invierno, el café Hafa se transforma en un observatorio de sueños y de sus consecuencias..."

El café Hafa es uno de mejores lugares que encontramos en nuestro viaje a Marruecos Vale y yo. Uno se sienta frente al mar y a lo lejos se ven las luces de España, la tierra prometida.

Cuando vivía en Perú y tenía el ardor por irme de allí, la necesidad de ver el mundo, la urgencia de reconstruirlo todo a mi manera, sin obligaciones, pensaba con frecuencia en España. Recordaba el acento de un antiguo novio, su manera de pronunciar la palabra "fascinas", los libros leídos con sellos como Seix Barral, Bruguera, Alfaguara grabados en sus portadas, todo eso era España, era Miguel Bosé, Manolo Tena, Duncan Dhu, eran las canciones que hablaban del mar, los nombres de ciudades: Vigo, Jerez de la Frontera, Bilbao, Valladolid, una agenda de mi padre, los filmes de Buñuel, un tío entrenador de fútbol que había veraneado en Benidorm, las monjas del internado de mi madre, un amigo de adolescencia guía de rafting en Lleida. Luego España fue un viaje sola desde Barcelona hasta Sevilla para encontrarme con mi padre y otro viaje a Madrid hace dos años con d. encantados ambos y decidiendo irnos a vivir un día a ese lugar tan feliz. Luego tantos otros vuelos París-Madrid, tardes con las ventanas cerradas para ahuyentar al sol, platos de gambas en la sala, música en la carretera de vuelta de Calera y Chozas, copas en La Cruzada, la estación Marqués de Vadillo, el cine Ideal, las citas en la puerta de la FNAC, los domingos sola en El Retiro, los tantos pasos, los tantos libros, los tantos besos.

Ahora España está ahí, también como mi tierra prometida, pero no la veo desde el mar, la veo desde el hexágono de arriba y con más tranquilidad. Cuando mis papeles me lo permitan, digo, podré circular y bajar a quedarme con Gabriela, a ver algunos amigos, a leer en mi lengua materna, a reírme a carcajadas en un lugar lleno de ruido, en ese país donde todo me parece efervescente. Es lo que tiene el no temerle ya a cortar los hilos, porque los lazos son invisibles y eternos, con la gente, con las cosas. Uno lleva su maleta en la cabeza, en el corazón. La distancia sólo pierde a quien tiene ganas de perderse.

Y así. Envío un sms a Silvia, una antigua amiga italiana. Un placer el saber que se ha quedado en París, hace un año que no sabía nada de ella. Antes de irme a Madrid pasamos algunas veladas memorables juntas. Todavía está aquí, también le da gusto saber de mí, quiere que tomemos una copa una de estas noches. Lo haremos cuanto antes.

Sigo oyendo a Emilie, Chloé y a su hermano reírse en la cocina, jugando con Perlita, nuestra gata.

Me encanta esta vida, la viviría dos veces.

Ayer, París, Berlin y Eielson

Ayer, París, Berlin y Eielson

Ayer presenté mi carta de renuncia al hotel. Me recibieron disgustados. Tuve que dar explicaciones sin desearlo. Nadie se las creyó. Me acompañaron hasta la puerta de salida. Salí sonriente. Luego fui a leer algo a la biblioteca. Me senté frente a un libro de Irene Nemirovski mientras iba anocheciendo.

"El niño prodigio" resultó ser delicioso. He traducido el inicio:

" Ismael Baruch nació un día de marzo en el que nevaba muy fuerte, en una gran ciudad marítima y comercial del sur de Rusia, al borde del mar Negro. Su padre vivía en el barrio judío, no lejos de la plaza del Mercado; era revendedor de ropas viejas, de chatarra; llevaba aún el caftán gastado, babuchas y cortas mechas rizadas, llamadas peiess, a cada lado de la frente, como se usa. Su mujer le ayudaba en su comercio y le daba hijos. Sobre sus cabellos, cortados a raso el día de su matrimonio según la Ley, tenía una peluca negra, lanosa y frizada, que le daba la vaga apariencia de una negra lavada por la nieve y la lluvia del norte. Era trabajadora, no más avara de lo necesario y de buena conducta, se acordaba de tiempos más felices, pues su padre había sido rico antes de que quemaran su casa, un día de pogrom, el domingo de Pascua que seguía al asesinato del emperador Alejandro II."

Salí a las ocho pensando en ver el film sobre Truman Capote, pero decidí volver a casa. Tenía ganas de ver a Emilie, de conversar un poco. Esta vez preferí tomar un bus que pasa por el periférico. En dos minutos me sentí en pleno Berlín hace dos años. D y yo hicimos entonces un viaje perfecto. Caminando, París ya no era París, viejos edificios ahora vacíos y listos para convertirse en lofts de lujo están recubiertos de graffitis. Calles ciegas, pequeños túneles y escaleras abandonadas, zonas vacías llenas de basura y carros viejos. El periférico, puentes, vías de tren, luces de autos, el bus que llega y me lleva a donde ahora estoy, la casa que encontré con tanta suerte viendo a Mellchy en el andén de San Lazare.

Hoy ha sido mi primer día de trabajo en la nueva empresa. El lugar es ideal, apenas salgo, encuentro la rue Mouffetard, y soy feliz porque este barrio lo conozco bien y porque me encantan sus callecitas de piedra, sus vendedores de fruta, sus boutiques llenas de joyas africanas. Amo París, pero quien amo no está aquí. Zut, dirían mis amigos. Pero en París me siento libre, respiro aire fresco, camino, camino, camino.

Ahora en casa he sabido que mi adorado Eielson ha muerto. Qué mierda.

Uno de sus mejores poemas es éste.

a un pájaro de nombre Charlie

A todos aquellos que, como yo;
aman el jazz y las estrellas.

Si alguna vez confundes
Tu corazón con tu sexo y tu sexo
Con un saxofón que llora
En una calle oscura
O si derramas amor a manos llenas
Sin que nadie te reciba
Y asustado como un niño te despiertas
Y ya no hay caricia
Ni desayuno tibio
Ni vestido viejo ni vestido nuevo
Y ni una sola gota de materia
Que te recuerde el universo entero
Sino tan sólo
Un saxofón que no te da tregua
Un saxofón que no te da tregua
Es porque Charlie respira
¿Recuerdas cuando tocaba
Round about midnight o Perdido
Y toda Nueva York se arrodillaba
Como si hubiera visto a Dios
En traje oscuro y saxofón de fuego?
Y si descubres el rocío
En el Central Park o Washington Square
Después de haber tornado tanto
Porque ya no tienes lágrimas ni saliva
Para besar a nadie
Cuando quisieras besar a todos
Si olvidas todo huyes de todo pierdes todo
Pero conservas en quién sabe qué bolsillo
La perla atroz de la belleza y la locura
Si lo que llamas vida es solamente
El vino añejo de un instante
El minuto que desaparece cada día
Por el water-closet y regresa transformado
En un pájaro amarillo
Si el café negro y el whisky puro
Se parecen tanto al cabello rubio
De una muchacha que solloza amargamente
Entre tus brazos. Si tu alma frágil
Y tu cuello de basalto tu cigarrillo
Igual a un lucero siempre encendido
Tu pantalón y tu camisa
Siempre en la silla si todo eso
Y muchas otras cosas todavía
Te recuerdan la tristeza y el fulgor
De Harlem bajo la lluvia
Es solamente porque existe
Un saxofón que no te da tregua
Es porque Charlie respira
Porque en sus labios se enciende y se apaga
Una galaxia que nos aniquila
Como un pensamiento o una cifra aciaga
¿Acaso la música no es la medida
La suma total de cuanto existe
Y nuestra propia vida sólo el sonido
De una orquesta que se afina noche y día?
¿Recuerdas las manos de Bud en el piano
Volando como pájaros vivos
Sobre cascadas de luz y cristales hirvientes?
¿Y la trompeta de Dizzy en la noche
Que todo lo volvía incandescente
Y hasta el Empire State se derretía
Como si fuera de oro puro?
¿Y cuando Max tocaba la batería?
¿Recuerdas sus manos armadas
De millares y millares de centellas
Que él lanzaba a tus oídos
A tu corazón y a tu ombligo?
(Todo era ritmo entonces
Tambor el cielo entero
Tambor la luna llena
Y todo lo que nos rodeaba
Tambores solamente
Porque de ritmo somos
Y hasta de ritmo
Aunque de falta de ritmo
Morimos. Con nosotros
Nace el ritmo
Que no es tiempo ni sentido
Ni tampoco alborozo
Sino más bien latido
Tambor de piel humana
Que se quema
Huesos que no son huesos
Sino vacío
Infinitas flautas
De oxígeno divino
Que tampoco es nada
Sino ritmo
Luz que rebota
De nota en nota
En nuestro oído
Disfrazada de sonido)

Y si alguna vez
Lejos del* caos de nuestro origen
Del insondable gorila que se asoma
Tristemente en tu mirada
Lejos del tiempo y la rutina
De nuestro amor lleno de trapos
De miserables botones faldas y pantalones
Que se arrugan fácilmente
Si de tanto comer tras de la luna
Bajo cipreses que igualmente corren
Sin darte nunca la mano
No te queda sino el ritmo de las cosas
El resplandor de los objetos
Un tambor en la cabeza
Una botella entre los brazos
Si después de tanto goce y tanto llanto
Tanto inmóvil viaje hacia la nada
El rayo violeta de Saturno
Baña tu cuerpo y tus sábanas sucias
Y ya cercano al fin arrojas
La inútil perla al tacho de basura
O como un perro escondes
Tu viejo saxofón debajo de la cama
Si tus costillas tu cráneo tu sonrisa
Tu pasta de dientes con sabor a tierra
Te recuerdan que la vida
Es sólo harina pan para el gusano
Si la sublime rosa suelta
Sus últimos protones en lugar de su perfume
O el cubo de la luz se apaga para siempre
Si te parece que no sabes nada
Porque no puedes decir nada
Ni sobre el amor ni sobre el ritmo
Si en vez de la fórmula sagrada
De la imposible nota jamás escuchada
Encuentras sólo silencio oscuridad entropía
Las calles lluviosas de Harlem
Más lluviosas y frías aún
Si tu cuarto de hotel en penumbra
Se ilumina como un templo cuando miras
Una vieja fotografía de tu madre joven
Extrañamente azul y sin calzado
Y suena y suena en tu pecho cansado
Un saxofón que no te da tregua
Un saxofón que no te da tregua
Si todo eso no es bastante todavía
No te olvides que Charlie es un pájaro herido
Y que su grito es tu propio grito
Cuando abrazas lleno de rabia
Una extraviada muchacha de cabellos rubios
Y te duelen más que nunca las estrellas
En tu pobre corazón de niño
Y en tu glande estremecido

de Celebración (1990-92)

2006

2006

Ha llegado el 2006... Ayer salimos a esperar la medianoche al centro de Viena. Como acostumbramos desde hace algún tiempo, nos pusimos elegantes. Estábamos algo borrachos y no sentíamos la nieve ni el frío. Bailamos en cada uno de los grupos y cerca a las doce llegamos por Graben hasta ver el Stephansdom, donde empezaron los fuegos artificiales. Contamos hasta cero y nos abrazamos los cuatro, mientras sonaban los petardos por todos lados, las luces estallaban en el cielo. Bailé y me reí como no lo hacía desde hace mucho. Qué noche tan buena. Nos la merecíamos. Hice algunas fotos, intentaré ponerlas luego. Ya están.

Este año va a ser positivo. Todos hemos pasado un 2005 terrible, a Günther le robaron el restaurante cuatro veces, Vale tuvo muchos problemas con sus amistades, Gabriela no tiene dinero, mi historia de amor más importante terminó y tuve una larga depresión hasta hace poco. Sin embargo también hemos estado trabajado en asuntos que van a realizarse pronto, las semillas están ya puestas. Tenemos muchos proyectos, va a nacer el bebé de Val y estamos mucho más fuertes.

FELIZ 2006!! jejeje

2006

2006

muchas de las cosas que proyecté para el 2005 se produjeron.  las expectativas frustradas en cuanto a los asuntos amorosos nunca me dejaron apreciar debidamente todas esas cosas: que mi hermana mayor quedó embarazada por ejemplo, que corrí el riesgo de cambiar de país y que conocí gente buena e interesante, que estoy en la recta final de mi tesis, que los amigos que aprecio me aprecian, que aprendí muchísimas cosas de mí y de los demás, que leí muchísimos buenos libros, que me reencontré con mi lengua materna, que escogí una posición política clara, que me sentí menos localista y dejé de pensar con tapaojos mentales en algunos temas, que pronto tendré un libro mío, que descubrí que amo estar en soledad con alguna frecuencia, que vi a Joe Zawinul a dos metros de mí, que ahora peso 52 kilos y creo que ya es para siempre, que mi familia es estupenda, que el amor es bonito mientras no se le da toda la importancia, que cada vez soy más adulta, que no me da ningún placer avergonzar o herir a las personas, que el lugar importa cada vez menos, que he aprendido a ser generosa, que nunca me faltará trabajo, que Internet es increíblemente útil pero también aislante, que cada vez me conformo menos con poco.

han sido demasiadas cosas perdidas de vista. 

Lo privado

Lo privado

Un suceso de hace pocos días me ha hecho repensar en el valor de lo privado.

Creo que era algo que tenía tan claramente protegido, que había olvidado lo mucho que vale para mí, lo inaceptable que se me hace perderlo.

Estoy viviendo desde hace unos meses en Espana y veo que las primeras impresiones en relación a lo privado me son confirmadas cotidianamente. En este país se respeta poco lo privado. Es completamente natural que la vecina esté al tanto de tus idas y venidas, que controle tus pasos en la escalera, que sepa detrás de qué armario de tu casa está el contador eléctrico. Es normal que el círculo de amigos de tu novio te sorprenda sabiendo de ti mucho más de lo que hubieras querido contar. No sorprende, a menos que se trate de algún nuevo habitante como yo, que una tercera persona intervenga en favor de alguien con quien has tenido una discusión creyendo que ésta quedaría entre los dos. Al encender la televisión, finalmente, veo todos los días cientos de personas vender cotidianamente sus vidas, en el mercado ansioso de lo privado. 

Casi cada día, el derecho a tener un espacio estrictamente propio, hablo de un espacio virtual más que físico, es invadido alegremente por alguien. La mayor parte de veces no es desagradable, uno lo toma bien, uno siente que pertenece a un grupo social y hay una fracción de exhibicionismo que es satisfecha. Uno llega inclusive a asumir que actúa para ser observado.

Algunas otras veces, uno queda vaciado, cuando el correo del trabajo es minuciosamente revisado, por ejemplo. Y las opiniones, los sentimientos, las fantasías que corresponden a instantes fugaces de tu vida, pero que afortunadamente no son tu vida, así como tantas cosas de las que toda persona puede secretamente alegrarse, arrepentirse o avergonzarse, quedan expuestas.

He salido de vacaciones y alguien me ha dicho que ha abierto mi correo electrónico. Una sensación de impotencia y de compasión me invade por momentos, cuando imagino que mientras paso estos días con mi familia, este alguien conoce letra a letra los sentimientos de mis amigos, de mi madre, de mis hermanas, y viola los míos tal vez una vez por día, tal vez no, tal vez más.

Al inicio sentí mucha rabia. Pero como alguna vez hice lo mismo por celos y por inseguridad, asumo que en esta ocasión me ha tocado estar del otro lado. Sin embargo intuyo que en este caso no hay el atenuante de delito pasional. Creo que es algo cultural, un cierto desprecio por el dominio individual, la idea de que se tiene derecho a saberlo todo, el chisme como algo establecido en una sociedad que con frecuencia hace de la vida privada de la gente una especie de carro~na.

30

Ya tengo 30. A muchos de mi entorno les inquieta. Sin embargo nunca me he sentido más joven ni más libre.
Esta ha sido la ocasión para darme cuenta de que empezar un camino nuevo cada vez puede ser difícil, pero también puede revelarse sorprendentemente grato.
Ayer llovió en Madrid durante todo el día. Gabriela y yo preparamos un pastel y salimos a dar una vueltas.
El instante en que nací, las 15h55, me pilló cuando estaba caminando.
Así quiero que suceda cada año.

Bonjour

Bonjour

"A ese sentimiento desconocido cuyo tedio, cuya dulzura me obsesionan, dudo en darle el nombre, el hermoso y grave nombre de tristeza. Es un sentimiento tan total, tan egoísta, que casi me produce vergüenza, cuando la tristeza siempre me ha parecido honrosa. No la conocía, tan sólo el tedio, el pesar, más raramente el remordimiento.
Hoy, algo me envuelve como una seda, inquietante y dulce, separándome de los demás."

Françoise Sagan y el perfecto inicio de su primera novela.

eclipse

eclipse

Hoy salí a hacer a ver el eclipse.
He salido con muchos planes y he rumiado otros tantos. Me he atrevido a llamar a d. y a dejarle un mensaje. No he sentido nada.
Estando en casa, perdía lentamente mi energía, eso ha durado meses. Me gusta el frío, ahora quiero ver más.
He ido a la uni a ver los cursos de filosofía, he decidido asistir a algunos cuantos.

La gente miraba el oscurecer del sol. Qué cosa tan bella. Estábamos todos sentados y a eso de las 11 los niños empezaron a aplaudir. Me acordé de un verso de Neruda: "debajo de tu piel vive la luna". Tenía ganas de estar con n. Hice algunas fotos que le gustarían, de hecho, puso una en su flog.
Estoy ansiosa pues en unos días llega mi hermana Gabriela. Cada hora que pasa me siento más feliz.

...

cómo evitar contaminar el presente de pasado?
cambiar de lugar, cambiar de actividad, cambiar de imagen, cambiar de prácticas sexuales, cambiar de amigos y aún el ritmo de los pasos?
cambiar de amante, cambiar de libros, de calles, de comidas, de ambiciones, de estado civil?

arriesgo

arriesgo

Je joue

Je joue pour les temps qui viennent
et je joue pour les temps qui vont
je joue dans un coin de mon âme
qui brûle doucement

Je joue pour tous ceux que je croise
et pour toutes celles qui me voient pas
je joue pour que l'on s'aperçoive
que je traîne par là

Je joue les heures qui passent lentement
le jour la nuit tout le long de mon temps
comme un enfant

Je joue contre les certitudes
et contre l'ennui qui me tient

Je joue avec tout ce qui tient
avec tout ce qui mettons sous la main
comme ça, pour rien...

Je joue pour que ça reste tendre
pour qu'il ne fasse jamais trop froid
je joue quand soudain la nuit tombe
et je ne sais pas...

Je joue ma peau, ma vie, ma voix
je joue tous les souvenirs tous les tracas
sur la pointe de tes doigts

música: Bertignac

libération

libération

Este es el local del Electrón libre en París. Es un edificio vacío, un squat, que ha sido convertido en galería de arte por cientos de artistas plásticos. Como en muchas calles y plazas, en casas particulares y en marchas universitarias y de gente común, aquí también se unieron para pedir la liberación de Florence Aubenas y Hussein Hanoun, que ayer han vuelto a sus casas.
Ella ha declarado haber visto un día la televisión y haber reconocido en la banda inferior del ecran su nombre y el número de días de su cautiverio, dice que irá con más frecuencia a las manifestaciones de apoyo porque uno se pone muy contento cuando ve eso agachado en el suelo.
Como era de esperarse, ayer por la noche hubo una fiesta en la plaza de République.

la vie à deux

la vie à deux

dice Carl Jung:

« No conozco el camino que lleva con seguridad fuera del campo de batalla. Sólo sé por experiencia que el esfuerzo de volver hacia el propio interior asiduamente, de reflexionar sobre lo que sucede en uno mismo, de examinar los movimientos de su propia vida sin juzgarlos e intentar reconciliarse consigo mismo, sus padres y todos aquellos con quienes se comparte la vida es una fuente de serenidad y da lugar a grandes alegrías. Hace que el sufrimiento y los dramas tengan menos poder sobre uno y que la vida sea más agradable para vivir.» (a, p18)